Querétaro capacita a expertos en derechos humanos… dentro de una cárcel

Porque en Querétaro las ironías se hacen realidad con presupuesto, el gobernador Mauricio Kuri González eligió el Centro Especializado en Formación e Investigación Penitenciaria para inaugurar la capacitación “Proceso de Acreditación”, una jornada donde 50 servidores públicos de 13 entidades aprenderán cómo supervisar cárceles —nacionales e internacionales, porque aquí también formamos exportadores de justicia.

Desde el Auditorio “Nelson Mandela», el mandatario recordó que la seguridad es prioridad estatal, junto con el desarrollo, el empleo y la estabilidad económica. Todo muy bien equilibrado… como el presupuesto destinado a infraestructura penitenciaria: más de 680 millones de pesos invertidos en mejorar los cuatro centros de reclusión del estado y sus oficinas centrales. Para que no digan que no se respeta la dignidad humana, incluso tras las rejas.

“El objetivo es que las personas privadas de la libertad conozcan sus derechos”, dijo Kuri, mientras recibía con honores invitados como Robert Green, director de la American Correctional Association (ACA), y Lucia Arteaga, secretaria ejecutiva de la Conferencia Nacional del Sistema Penitenciario. Porque si vas a hablar de derechos humanos en penales, que sea en inglés y con reconocimiento internacional.

Durante el evento, no faltaron las medallas: al gobernador se le entregó una moneda conmemorativa de parte de la ACA (sí, una moneda) y una presea hecha por internos del sistema penitenciario de Texas. Porque nada dice “aliado distinguido” como un carcelario de souvenirs.

El comisionado estatal del Sistema Penitenciario, Gustavo López Acosta, se subió al podio para recordar que Querétaro ha sido reconocido por la CNDH como el mejor sistema penitenciario del país. Además, los penales locales ya han graduado a más de 4 mil operadores, lo que en términos administrativos podría considerarse una especie de universidad con rejas.

La capacitación —que se extenderá hasta el 11 de abril— busca compartir las mejores prácticas y procesos de acreditación, para que quienes vigilan los centros de detención regresen a sus estados con herramientas valiosas. ¿La herramienta principal? Una buena estrategia de comunicación, por supuesto.

Porque en Querétaro vivir sin miedo es posible. Siempre y cuando no debas nada… ni al sistema, ni al Estado.