Asentamientos irregulares en San Juan del Río: negocio “redondo” para unos, dolor de cabeza para otros
Los asentamientos irregulares siguen creciendo en San Juan del Río y, aunque para algunos representan un negocio aparentemente fácil, para muchas familias se han convertido en una pesadilla patrimonial. Así lo advirtió Adrián Miranda Bárcenas, secretario de Desarrollo Agropecuario y comisariado del Ejido San Juan, quien señaló que detrás de este fenómeno operan personas que, con más maña que legalidad, han encontrado en la tierra una oportunidad para lucrar sin cumplir la ley.
De acuerdo con el representante ejidal, no son precisamente los sanjuanenses quienes
encabezan esta práctica, sino personas que llegan, principalmente de la Ciudad de México, compran parcelas —a veces sin terminar de pagarlas— y, como si fueran desarrolladores formales, comienzan a vender lotes que no tienen sustento legal. El resultado es predecible: compradores engañados, ejidatarios inconformes y conflictos que terminan en escritorios donde, según dijo, poco se resuelve.
“Hay gente que llega muy viva, compra, no paga completo y aun así empieza a vender. Después, cuando el dueño real reclama, los afectados son quienes compraron de buena fe”, explicó Miranda Bárcenas, quien no dudó en señalar que la Fiscalía ha quedado a deber en la atención de estos casos, lo que ha generado que muchas víctimas prácticamente den por perdido su dinero.
El problema no es menor y tiene geografía clara. Ejidos como San Juan, por su cercanía con la cabecera municipal, así como El Banti —prácticamente absorbido por la expansión urbana—, Rancho del Medio, Cerro Gordo, Santa Cruz Escandón, El Mirador, San Pedro, Vista y San Isidro, figuran entre los más afectados por este tipo de prácticas. En varios de estos puntos, el crecimiento urbano ha abierto la puerta a que algunos “visionarios” conviertan parcelas en supuestos fraccionamientos sin cumplir con lo más básico: la legalidad.
Eso sí, no todo es irregular. Miranda Bárcenas aclaró que los fraccionamientos formales sí siguen su ruta administrativa, comenzando por el dominio pleno que convierte la parcela en propiedad legal, para después cumplir con trámites ante el municipio. Ahí no hay magia ni atajos, solo requisitos. En contraste, los asentamientos irregulares nacen al margen de cualquier reglamento, lo que explica por qué terminan en conflictos.
En medio de este escenario, el comisariado reconoció que algunos ejidatarios han optado por vender directamente partes de sus tierras. No es la solución ideal, pero, como él mismo lo plantea, “de lo malo, algo bueno”. Al menos en estos casos, la transacción ocurre entre quien es dueño y quien compra, sin intermediarios que inflen promesas y desaparezcan cuando llegan los problemas.
“Cuando el ejidatario vende, se beneficia directamente y respeta el trato. El problema es cuando llega alguien más, compra a medias y luego revende varias veces lo mismo. Ahí es donde empiezan los enredos”, explicó.
El llamado, finalmente, no pierde tono serio pese a la realidad que por momentos parece repetirse como guion conocido. Miranda Bárcenas urgió a las autoridades a actuar con mayor firmeza para frenar estas prácticas, pues mientras unos siguen haciendo negocio rápido, otros siguen pagando las consecuencias, muchas veces con los ahorros de toda una vida.












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