Dos aulas que no son “cualquier cosa”: COBAQ inicia obra inclusiva en San Juan del Río
En San Juan del Río no todos los días se colocan primeras piedras que realmente pesan. Y no por el concreto, sino por lo que representan. Este día, el Colegio de Bachilleres del Estado de Querétaro (COBAQ) dio inicio a la construcción de dos aulas que, aunque suenen pocas en número, vienen cargadas de significado.
El director general del COBAQ, León Enrique Bolaños Mendoza, no se anduvo con rodeos: se trata de una muy buena noticia tanto para la institución como para el municipio. Acompañado por autoridades municipales, regidores y directivos, destacó que estas aulas no son “dos salones más al catálogo”, sino espacios diseñados para atender a jóvenes con discapacidad auditiva, visual o motriz.
Y es que hoy por hoy, el COBAQ es la única institución pública de nivel medio superior en Querétaro que atiende formalmente a este sector. Hasta ahora, el único plantel con estas condiciones se encuentra en Corregidora, lo que ha obligado a estudiantes de San Juan del Río y otros municipios a levantarse temprano, viajar diario y echarle doble ganas.
En ese punto, Bolaños Mendoza hizo una pausa —de esas que dicen más que el discurso— para reconocer al alcalde Roberto Cabrera Valencia, quien ha respaldado a los jóvenes sanjuanenses con transporte diario para que puedan continuar su preparatoria. Porque sí, estudiar ya es un reto; hacerlo con discapacidad y lejos de casa, todavía más.
Por eso, el inicio de esta obra marca un antes y un después. Las nuevas aulas contarán con el equipamiento y los materiales necesarios para que las y los estudiantes puedan cursar la preparatoria sin que la discapacidad sea un obstáculo ni el bolsillo una barrera.
“No estamos hablando de aulas comunes”, insistió el director. Y tenía razón. Son aulas que abren puertas, que evitan traslados eternos y que le dicen a muchos jóvenes: aquí también hay lugar para ti.
Con esta obra, San Juan del Río se encamina a convertirse en referente de inclusión educativa en el estado, demostrando que cuando hay voluntad, gestión y trabajo conjunto, la educación sí puede ser para todas y todos… sin excepción.
Porque a veces, dos aulas bastan para cambiar muchas historias.













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